Soy testigo, oh mi Dios, de que Tú me has creado para conocerte y adorarte. Atestiguo en este momento mi impotencia y Tu poder, mi pobreza y Tu riqueza.
No hay otro Dios más que Tú, el Que Ayuda en el Peligro, el Que Subsiste por Sí Mismo.
- Bahá’u’lláh